Lo + destacado

Napoli – Stuttgart: Cómo D10S y sus apóstoles ganaron la Copa de la UEFA

Es obvio que la llegada de Diego Armando Maradona (Lanús, 1960) a la ciudad de Nápoles supuso un enorme impacto para la metrópoli y para el país, pues en esos momentos (junio del 1984), el pibe de oro ya había demostrado su calidad al mundo entero por sus excelentes actuaciones en Argentinos Juniors, en Boca y posteriormente en el Fútbol Club Barcelona.

Su salida de la ciudad condal fue prácticamente obligada, ocasionada por los hechos ocurridos durante la final de la Copa del Rey de la temporada 1983/1984 ante el Athletic de Bilbao (final que Diego no tendría que haber jugado ya que estaba sancionado, pero la Federación le permitió jugar). Este ‘match-ball’ tenía como precedente el partido de ida del campeonato liguero en el Camp Nou, en el cual los locales consiguieron la victoria por 4-0. La mala noticia fue que en el minuto 60, la leyenda argentina tuvo que retirarse en camilla con una fractura en el tobillo izquierdo debido a una durísima entrada del defensa Andoni Goikoetxea. Es principalmente por este motivo por el que en los días previos a la final se mantuvo un cruce de declaraciones entre jugadores, técnicos y dirigentes de ambos conjuntos. El partido estuvo marcado por una enorme agresividad y rivalidad entre ambos bandos, y la victoria fue hacia Bilbao. A la conclusión del partido, se produjo una de las batallas campales más significativas, recordadas y avergonzantes en la historia del fútbol español, degenerando en la sanción de varios futbolistas que intervinieron en la pelea, entre ellos nuestro protagonista, que agredió de forma contundente al centrocampista Miguel Ángel Sola. La impuesta a Maradona por parte de la Federación Española fue de tres meses sin poder jugar en competiciones nacionales (cómo dato curioso, hacer referencia a la visita del astro argentino a la Casa Real, obligado por el club, a pedir disculpas en persona al Rey por los hechos acontecidos durante la final).

Esta sanción suscitó la marcha de Maradona a la liga italiana, a la ciudad sureña de Nápoles. Aún a día de hoy, mucha gente se pregunta cómo pudo pagar el club el traspaso de Diego, ya que en esos momentos, el conjunto napolitano tenía como objetivo mantener la división. La llegada a Nápoles del pibe inyectó una enorme dosis de moral a los aficionados azurri, una afición qué, hasta el momento, sólo había visto cantar el alirón a su equipo en dos ocasiones (dos copas de Italia, la primera en la década de los 60 y la segunda en los 70). A la llegada del barrilete cósmico se le sumó el fichaje de jugadores con gran renombre a nivel internacional cómo los brasileños Careca y Alemão, el argentino Daniele Bertoni, el mediocentro italiano Luca Fusi… en definitiva, el Nápoles estaba conformando una de las mejores plantillas de Italia.

sdgfgsdfgsdgsdf

En la temporada 87/88, el equipo rozó el campeonato liguero en las últimas jornadas del mismo, provocando una enorme división en el vestuario, lo que forzó la salida de un gran número de jugadores del club. A pesar de no conseguir el título, el equipo se clasificó para la UEFA de la temporada siguiente, un hito histórico para el club, ya que se trataba de su primera clasificación para un campeonato a nivel europeo a lo largo de su historia. En el transcurso de la copa de la UEFA, el equipo de la región de Campania eliminó con relativa facilidad a conjuntos como el PAOK, el Leipzig o el Girondins de Burdeos. En cuartos de final se enfrentó a la Vecchia Signora, club con el que, en estos años, se fraguó una gran rivalidad que persiste a día de hoy. La plantilla del conjunto turinés la componían jugadores del peso de Michael Laudrup o Rui Barros. En el partido de ida, el conjunto napolitano acabó siendo derrotado por dos goles a cero, pero en el mítico partido de vuelta, los partenopei, liderados por un barrilete cósmico a nivel estelar, acabaron clasificándose para las semifinales con un resultado de 3-0, con prórroga y gol en el último minuto de la misma (de Renica) incluidos. En semifinales esperaba el temible Bayern de Munich, equipo que en la misma temporada ganaría la Bundesliga. El mero hecho de que el Bayern fuera un club con más tradición en competiciones europeas (tanto en la UEFA, como en la Champions, como en la ya extinta Recopa) no supuso un problema para el D10S argentino y sus apóstoles, que conseguirían el pase para la ansiada final con un resultado global de la eliminatoria de 4-2.

La final

vfb-ssc-neapel1

3 de mayo de 1989. El día de la gran final. El día en el que los napolitanos vieron cómo su ciudad, una de las ciudades con menos prestigio de Italia (escasez económica, desorden, caos…) albergaba la final de un torneo de clubes a nivel europeo. Impensable hasta hacía unos pocos años, pero real con la llegada a la ciudad de una hornada de jugadores que representaban fielmente a la afición azurri, que se lo dejaban todo en el campo y que conseguían hacer sentirse orgullosa a una ciudad a la que, hasta el momento, pocas alegrías se le habían dado. El rival fue el peligroso Stuttgart, liderado por un Jürgen Klinsmann que se eregía como el líder espiritual de conjunto germano (en el primer partido no pudo jugar por lesión).

El partido comenzó con poco juego por parte de ambos equipos y muchas interrupciones en forma de faltas, un nerviosismo provocado debido a que ambos conjuntos debutaban en una gran final europea. A pesar del escaso nivel de juego mostrado por ambos conjuntos en el inicio del partido, el Nápoles, dirigido por Ottavio Bianchi presionaba la salida de balón alemana, con Careca y Carnevale cerrando las líneas de pase de los centrales (Schäfer y Buchwald) y con un medio campo compacto y dejando pocos espacios a los adversarios. Es importante hacer hincapié en el trabajo, tanto ofensivo como defensivo, del mediocampo napolitano, conformado por Alemão (ex del Atlético de Madrid), Luca Fusi y Fernando de Napoli, cada uno con una función específica dentro de sus condiciones, pero los tres se mostraron enormes a la hora de robar el balón, además de tener peso en el juego ofensivo del equipo, con conducciones peligrosas y pases con mucha intención a los jugadores más adelantados del equipo.

A todo esto, apreciamos a un Maradona totalmente desaparecido en los minutos iniciales, con un rendimiento que se limitaba a conducciones que desembocaban en pases poco incisivos a sus compañeros o faltas por parte de los rivales. El buen juego del Nápoles y la entrega de todo el San Paolo se vieron afectados por un inesperado gol de Maurizio Gaudino en el minuto 17. El centrocampista (napolitano de nacimiento) fue el único jugador del club alemán que consiguió tirar entre los tres palos de Giuliani en todo el partido, y para colmo, el gol fue claro fallo del meta italiano. La reacción del técnico del Stuttgart, Eric Haan, fue ordenar a sus jugadores que defendieran mucho más abajo y que solo presionara en campo propio un jugador, su delantero, Fritz Walter. El Nápoles, a pesar del gol, siguió manteniendo la posesión creando escaso peligro a la meta rival debido al gran número de jugadores que defendían prácticamente dentro del área, por lo que las jugadas de los italianos se veían reducidas a centros laterales con pocas opciones para Careca, Carnevale o Maradona. El partido llegó al descanso con resultado desfavorable para los germanos, pero los ánimos de la grada no desfallecían, llegando a encender bengalas en el transcurso del descanso, sin contar con los cánticos, que no pararon en ningún momento del partido, ni siquiera en el entretiempo.

1636274

La segunda parte comenzaría igual que acababa la primera: con los italianos, que tenían el balón en campo contrario pero con unos alemanes que estaban totalmente satisfechos con el gol obtenido y lo defendían con uñas y dientes. Diego Armando comienza a aparecer a medida de que al Nápoles se le agotaban las opciones de conseguir el gol de la igualada, y es en el minuto 68 cuando, unas manos de Schäfer dentro del área generaban la euforia en los aficionados de un San Paolo, un penalti que sería transformado por Diego Armando Maradona (quien sino). El gol trastocó las ideas de Haan de mantener el resultado, por lo que los alemanes tomaron una postura más “liberal” dentro del campo, subiendo con más activos en las jugadas ofensivas, dejando espacios para que los partenopei, con un Renica (recordemos que es central) participando de forma activa en la salida de balón del equipo y en ciertas jugadas ofensivas, un Alemão que se mostraba como dueño y señor del mediocampo y con un Careca magistral en el regate y en sus movimientos que cada vez buscaban con más ansia la portería rival. En el minuto 87, un balón largo de Renica con dirección a Maradona, que se encontraba en el área contraria, fue culminado con un remate del brasileño Careca (que marcó su quinto gol en la competición) en el corazón del área a centro del argentino con su pierna derecha.

UEFACUP+

La locura se desató en las gradas del San Paolo y en toda la ciudad de Nápoles, que veían cómo los máximos representantes de la ciudad, liderados por un argentino, rozaban la gloria en una competición inédita en la ciudad hasta la fecha. El partido de vuelta acabaría con un abultado 3-3 que catapultaba al equipo como la mejor plantilla de jugadores que habían pisado la ciudad de Nápoles, a una afición que, tras muchos años de sufrimiento y de caos, podía sentirse orgullosa de su equipo y de su ciudad gracias a D10S y sus apóstoles. Maradona, Careca, De Napoli, Renica, Ferrara, Fusi, Alemão… jugadores que siempre tendrán un lugar en los corazones y en la memoria de los napolitanos.

Nacho Moreno / @NachoMoreno_6

Deja un comentario