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Rashford como paradigma del resurgir del United

Marcus Rashford con el Manchester United en Europa League. / Foto: Fox Sports Marcus Rashford con el Manchester United en Europa League. / Foto: Fox Sports

Hace tres días se cumplían 25 años desde que Ryan Giggs comenzara su carrera profesional en el único equipo al que defendió: el Manchester United. Lo hizo de la mano de Sir Alex Ferguson, quien pasó más de un cuarto de siglo entrenando al club mancuniano. Y no crean que fue circunstancial, no crean que como fue Fergie pudo haber sido cualquier otro, porque la verdad es que el escocés tenía un modelo trazado, un plan. Y es que Ryan no fue el único cachorro salido de Carrington en aquella época capaz de alcanzar la gloria del fútbol mundial con el primer equipo. Con él, Paul Scholes, Nicky Butt, David Beckham y los Neville brothers, Phil y Gary, conformaron la histórica Clase del 92. Una camada de canteranos con una calidad y un oficio fuera de lugar que, sumado a algún gran fichaje que apuntaló el grupo, logró gritar más alto que nadie en la Champions de 1999, en aquella final imposible de Barcelona.

Alex Ferguson con los integrantes de la clase del 92. / Foto: Gettyimages

Alex Ferguson con los integrantes de la clase del 92. / Foto: Gettyimages

Pero, como toda gran historia, un factor negativo se esconde tras aquello: la cantera de Carrington se estancó en su producción de talento. Con su éxito y la creciente mercantilización del fútbol -especialmente el inglés-, empezó a llegar el dinero, con él las estrellas, y con esto, la marcha de algunos de los Fergie babes hacia nuevos destinos. Con Bekcham se hizo caja para nuevas incorporaciones; otros, simplemente, perdieron el sitio (Phil Neville y Butt) y únicamente la mitad (Scholes, Giggs y Gary) siguieron hasta el fin de sus carreras. El talento de casa se iba para dar paso al foráneo, y como había (y hay) pasta, la cantera fue descuidada hasta el punto en que hoy nos encontramos. Y si añadimos la marcha del precursor de un modelo que el United alargó 26 años en el tiempo, se puede llegar a comprender que este histórico de Inglaterra esté pasando por unos años deportivamente pobres y con una dificultad grande a la hora de adivinarle una identidad propia que, de momento, ni Moyes ni van Gaal han sabido encontrar.

Con ellos, se ha intentado revitalizar la cantera sin éxito; Cleverley, Macheda, McNair, Blackett, Reece James, Powell, Wilson, Welbeck o Januzaj (mención aparte merece el caso Paul Pogba) no han cuajado o no terminan de cuajar. Bien por confianza prematura, o bien por falta de ella, lo cierto es que ninguno ha dado, de forma continuada, ni el nivel ni las sensaciones que el exigente Teatro de los Sueños requiere. Y este problema, lejos de intentar ser subsanado desde la paciencia e inteligencia -quizá algo tiene que ver la falta de un director deportivo-, fue cortado por la vía rápida, rozando el dispendio de los últimos tres años la cantidad de 400 millones de euros. Resultado: plantilla corta y descompensada, jugadores agrandados y cantera sin confianza.

Marcus Rashford con el Manchester United. / Foto: Agencias

Sin duda, un panorama gris oscuro cual nubarrón propio del área mancuniana. Pero un nubarrón del que, contra todo pronóstico, han asomado dos haces de luz, con nombres y apellidos, que vislumbran esperanza (y un poco más de ahorro) en el futuro del club de Old Trafford. La personalidad y el orgullo lo vislumbra José Mourinho, y la cantera, la esperanza y el futuro, Marcus Rashford. Del portugués lo sabemos todo, también que, por sus capacidades, es capaz de hacer historia y asentar un modelo en el Manchester United. ¿De la nueva joya de Carrington? Sus estadísticas dicen que en su debut Premier anotó 2 goles a todo un Arsenal, y en su estreno europeo otro doblete para remontar la eliminatoria al Midtjylland.

Rapidez, potencia, juego aéreo y, sobre todo, sabiduría en la ocupación de espacios hacen de este chaval nacido en octubre del 97 ser la nueva figura sobre la que reposan los sueños y esperanzas de unos hinchas que viven una época confusa y de ardua transición. El último delantero de calidad que ha dado Carrington desde Mark Hughes es Danny Welbeck y Old Trafford no quiere otro desengaño. Old Trafford quiere otra Clase del 92. Otros babes. De quien sean. Quizá falten más nombres, pero la primera gran piedra es Marcus. Como Giggs hace 25 años. Old Trafford sigue siendo el Teatro de los Sueños, y los sueños están para hacerlos realidad. ¿Será Rashford, por fin, el paradigma de que una nueva era se abre en el United?

http://www.youtube.com/watch?v=1-XMJLmv5mA

Kike Cervera / @kikecervera_

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