La eternidad resultó ser caduca para Sergio Ballesteros
Si hay un nombre propio dentro de la historia reciente del Levante Unión Deportiva ese es el de Sergio Ballesteros. Un capitán querido por todos los granotas que no vio recompensados tantos años de esfuerzo, y dejó el club por la puerta de atrás, sin ningún reconocimiento a nivel mediático, y sin una digna despedida con la afición.
Hoy el levantinismo reclama su vuelta, no a los terrenos de juego, sino, ante la complicada situación que atraviesa el club, le quieren ver en los despachos. Después de dos años desvinculado por completo de la entidad, el pasado año, el “Eterno Capitán” volvió para ponerse a los mandos de los veteranos del Levante.
Todo un trotamundos del deporte balompédico, Ballesteros tiene un amplio currículum profesional en el ámbito futbolístico. Empezó su carrera en el equipo de su pueblo natal, el Burjassot, pasando por las diferentes categorías infantiles y captando la atención de clubes de una mayor categoría. Así fue como en 1994 recaló en las filas de un Levante, que por aquel entonces jugaba en 2ª División B. Sus destacadas actuaciones en el centro de la zaga granota no pasaron desapercibidas, y el Tenerife, comandado por Jupp Heynckes, fijó sus ojos en el joven burjasotense.

Montaje de los equipos en los que ha estado Sergio Ballesteros. / Foto: Vavel
Tras una gran temporada en el Levante llegó al equipo chicharrero donde jugó la Copa de la UEFA y cuajó unas buenas campañas hasta el descenso a 2ª de los tinerfeños. Disputó una temporada en la categoría de plata y se desvinculó del club isleño para fichar por el Rayo Vallecano, donde realizó el mejor año de su carrera jugando 49 partidos y marcando dos goles. Fue entonces cuando dio un salto cualitativo definitivo y fichó por el Villarreal CF.
Titular indiscutible durante las tres temporadas que defendió la elástica del submarino amarillo, conquistó una Intertoto y llegó hasta semifinales de la UEFA. Recaló en las filas del Mallorca en 2004, y disputó cuatro campañas en el equipo bermellón antes de ser apartado del equipo. Fue entonces, en 2008, cuando el Levante recuperó a un Ballesteros que llegaba como un futbolista cuya carrera estaba terminada, y únicamente iba a retirarse en el club que le vio nacer. Fue en esa lucha por no descender al Levante a 2ª B cuando un grupo de futbolistas, de la mano de Luis García Plaza, lograron ascender al conjunto valenciano a Primera División y así comenzó la época más gloriosa del Levante de Sergio Ballesteros.

El defensa Sergio Ballesteros celebra la consecucion del primer gol frente a Osasuna. / Foto: EFE/Kai Forsterling
Un líder nato tanto dentro como fuera del campo. Consiguió hitos que nunca nadie había conseguido en 100 años de historia del club. El Levante capitaneado por Ballesteros logró una salvación en Mestalla, la temporada siguiente se colocó por primera vez como líder de la primera división y luchó hasta el final por clasificarse para Europa League, lo cual consiguió. La plantilla de la temporada 2012-13 recorrió Europa hasta caer en octavos de final frente al Rubin Kazan. Durante el final de esa campaña, habiendo conseguido la salvación de forma holgada, comenzó la decadencia de Ballesteros y con ella la del Levante.
Barkero acusó a Munua, Juanlu, Juanfran y Ballesteros de “bajo rendimiento” en un encuentro que perdieron 0-4 frente al Deportivo de A Coruña. La LFP comenzó una exhaustiva investigación sobre lo que ocurrió en ese encuentro de abril de 2013, y al final de temporada el club decidió cesar a todos excepto a Juanfran. El 28 de junio de 2013 Sergio Ballesteros abandonaba el Levante con estas palabras: «Mi vida profesional ha estado marcada por los detalles que me han enseñado en este club. Soy y seré siempre del Levante. Estoy orgulloso de haber defendido esta camiseta. Me he dejado hasta la última gota por defender a Levante». Hombre y señor tanto dentro como fuera del campo. En la grada del Ciutat todavía suspiran por el recuerdo de un futbolista que llegó con nada, lo dio todo y se marchó de vacío. «Eterno Capitán», a sus pies.
María Villanueva / @mariavigar96

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