Recuperando lo antiguo
Una nueva era ha llegado a orillas del río Turia. Una bocanada de aire fresco que ha despertado una llama de un fuego casi en cenizas. 24 gladiadores en busca de recuperar el tesoro perdido. 11 han llegado de nuevas tierras para unirse a este club y 4 han pasado de la escuela de enseñamiento a ser guerreros oficiales.
Muchos han partido de tierras valencianistas por no creer en el proyecto, otros se han tenido que ir por la presión del pueblo, en cambio, 9 luchadores repiten de nuevo esta aventura. Una aventura que estuvo llena de baches, trabas, dificultades y un sinfín de impedimentos que dejaron por los suelos a los presentes. Abundantes comandantes intentaron dirigir un conjunto que iba a la deriva. El general Djukic, el capitán Pellegrino e incluso el almirante Pizzi. Todos y cada uno de ellos salieron con más pena que gloria de su paso por Mestalla, pese a ser aclamados en su llegada por un pueblo esperanzado por ver a sus luchadores pelear de nuevo por ser lo que un día fueron con un oficial como fue Rafa Benítez.
Hacía tiempo que un rey llevaba tiempo intentando comprar a un pueblo destrozado, desolado en el panorama futbolístico y machacado en exceso por las decepciones de sus guerreros. Aparecieron muchos cortesanos intentando hacerse con el poder del pueblo, más pensando en sus intereses propios que en los del conjunto. También salieron a la vista, algunos burgueses que quisieron aparentar ser reyes y resultaron más bien ser plebeyos. Una guerra próxima acechaba Valencia pero llegó un hombre, un rey venido de universos lejanos pero con muchas posesiones para hacer de nuevo un club grande, un equipo de nivel internacional, una muralla indestructible. La afición lo apoyó desde el principió, aconsejados por un regidor llamado Amadeo Salvo. El rey, que por nombre lleva Peter Lim, consiguió penetrar, romper las estadísticas y dejar en el camino a todas las “hienas” interesadas en hacerse con el Valencia. Llegaron con este, los 11 gladiadores, anteriormente nombrados, y un director de orquesta, que por nombre tiene Nuno y por apellido Espirito Santo.
Empezaron el campeonato de guerreros repartiéndose los puntos con un rival, muy a tener en cuenta, como es el Sevilla. Un inicio esperanzador y que acabaría confirmándose tras jugar en Mestalla dos partidos seguidos contra Málaga y Espanyol, ganando ambos por 3-0 y 3-1 respectivamente. En la cuarta jornada tuvieron que visitar al Getafe y de nuevo 0-3. El Córdoba sufriría también al número 3 y salió “escaldado” de Mestalla. En Anoeta, muchos tuvieron que sudar sangre para arrapar un punto (1-1). De nuevo otro partido en casa y contra el anfitrión del trofeo nacional. Sorpresa, buena tarde e ilusión por los cielos. Otro 3-0 a favor y el Atlético de Madrid “sorprendido” por este nuevo equipo de batallantes. En Riazor llegaría el primer golpe del año, concretamente, 3-0 y los primeros 3 puntos perdidos. Duro batacazo para un pueblo que seguía con la certeza de que tan solo había sido un despiste.
El Rey, con ganas de visitar tierras valencianistas tras ganar la batalla a todos los demás interesados, se presentó un 25 de octubre ante el pueblo. Él contento por todo el apoyo y la afición enloquecida por verle. Sus guerreros no quisieron defraudarle y de nuevo un 3-0 le endosaron al Elche para deleite de todos los presentes. Cuartos en la clasificación, 20 puntos y a 2 del primer clasificado.
Parece que las aguas se han calmado, los guerreros aman la región a la que defienden y además todos pelean con ganas, garra, coraje y esfuerzo. Gotas de sudor y otras veces de sangre por recuperar lo antiguo. Por recuperar aquel orgullo de volver a ser uno de los terrenos más temidos del panorama futbolístico.





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